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Cuando mi nieto crezca y pregunte, le contaré que cuando Scaloni dijo que Argentina-Inglaterra era solo un partido de fútbol, no le creí.
Creo que mintió seguramente por prudencia y estrategia, pero mintió.
Y fue una mentira de patas muy cortas que ofende nuestra inteligencia, dicho con todo el respeto que merece el técnico argentino. De hecho, 90 minutos de juego y la actitud de sus propios jugadores, se encargaron de desmentirlo rotundamente.
Prohibieron remeras y banderas con las islas estampadas por “violentas», así les fue. Dios sabe como escribir derecho sobre renglones torcidos.
Lo que era “solo” un partido de fútbol tuvo más audiencia que la final de la copa del mundo de Qatar y batió récords de rating mundiales, especialmente en Argentina e Inglaterra.
Antes de empezar el partido, con la silbatina inglesa a nuestro himno y los cánticos de la hinchada sobre “el que no salta es un inglés” dejaban a Scaloni parecido a Pinocho.
Las cámaras tomaron la expresión de los ojos de la Scaloneta y el mundo pudo ver la sangre argentina inyectada a borbotones…
Todos vimos lo que pasó en los 90 minutos y para describirlo no tengo palabras, pero quiero intentar describir lo que vi después.
Junto a 3.000 millones de personas (3.000.000.000) pude ver en la pantalla a los jugadores que acababan de pasar a la final del mundial, sosteniendo la bandera que tanto procuraron evitar las autoridades.
Pregunto: ¿No era que se trataba sólo de un partido de fútbol?
La Scaloneta está integrada por jugadores de la más alta élite del fútbol mundial y muchos de ellos juegan en equipos de la liga inglesa… no les importó, priorizaron la memoria por los muertos que recuperaron y defendieron Malvinas con su vida. ¡Que el mundo sepa que no olvidamos ni olvidaremos!
Vi a Lautaro Martinez quebrado de emoción por haber cumplido, según sus palabras, “su sueño de toda la vida», hacer el gol de la victoria ante los “ingleses”.
No es sólo un partido cuando los jugadores nacen con el sueño en el corazón y desde que su papá le compra el primer par de botines, entrena alentado por ese sueño.
Algo bueno tiene que surgir luego del abrazo de Lio Messi y Harry Kane, quizás los derechos imperiales puedan ser sujetos de revisión y España y Argentina puedan hablar de Gibraltar y Malvinas.
Lo que no pudo ser con los fusiles será con los botines y la pelota. Porque los hombres podemos equivocarnos, pero la pelota no se mancha.
Estos hombres argentinos, cambiaron la cara del Che por la de Jesucristo, terminan el partido, saltan el alambre y duermen a su bebé. Son mucho más que un partido, pero hoy el presidente los llamó mononeuronales por la exhibición de la bandera, parece que se puede hacer un acto todos los años para recordar la voladura de la Amia, pero no se puede manifestar por memoria para la guerra que mató 650 soldados argentinos porque es violento… y los leones se pueden incomodar.
Humildemente, no comparto.
Por suerte, quedó bien claro que no se trató de solo un partido.
Dicen que a la AFA le costará una multa, no importa, será plata bien gastada antes que se la robe el Chiqui Tapia.

