![]()
Nuestros teóricos críticos dicen que cuando los extranjeros vienen a hacer turismo en la Argentina, vienen a ver las maravillas naturales que Dios hizo para nosotros y cuando nosotros vamos a Europa, vemos la obra que los europeos hicieron por la gloria de Dios.
Allá vemos grandes catedrales, arte, infraestructura, desarrollo… acá vemos cataratas, glaciares, paisajes lunares, selvas, pampas fértiles…
Allá y acá, está Dios, pero nosotros venimos medio demorados en la aplicación de nuestro talento.
Es verdad.
Somos un país joven que ha tenido 70 años de desorientación durante nuestra historia más reciente y que ahora nos esforzamos por salir adelante a pesar de nuestros parásitos.
Un ejemplo positivo que nos inspira se está dando en estos tiempos y lo expresó muy bien al final del partido contra Egipto, el Cuti Romero.
Todavía con las pulsaciones altas y en caliente, sin euforia y con toda humildad, le contestó a la periodista que lo que acababa de suceder en el estadio, era una prueba más de lo que representa el “ser argentino”.
El Cuti no solo no habló en singular, tampoco le puso todos los laureles al equipo, fue más allá, nos abrazó a todos los argentinos que no bajamos los brazos nunca, a los que no damos nada por perdido hasta que esté perdido en el pitido final.
En esa frase, el Cuti sintetizó el fuego sagrado que contiene el espíritu deportivo de esta selección de jóvenes argentinos, y lo hizo extensivo al aliento de las tribunas y a cada rincón del corazón de los argentinos que cada mañana se levantan a ponerle el hombro a esta sufrida Argentina, que lucha y no se rinde, a pesar del 0-2 y que nos atajan un penal.
Feliz día de LA PATRIA, aquella patria que trasciende en unión, amor y contención para todos los que habitamos este suelo argentino, bajo su enseña y en su nombre.
No se trata de una lección de fútbol, que también lo es, es toda una lección de vida… y como dijo el Cuti, se trata del ser Argentino, ese al que no le sale nada, pero sigue, y pide la pelota para ir y volver a ir hasta el final.
No es solo fútbol, de eso que hablen los Macaya Marquez que hay en cada hincha, yo estoy hablando de todo lo que representa este equipo argentino fuera de la cancha, donde son embajadores de los buenos modales, de la amistad, del compañerismo solidario, el sentido de equipo, el respeto, la lealtad, el sentido de familia…
Muchas veces se han destacado los “valores” de la selección, yo prefiero destacar la “VIRTUD”.
No sé qué le deparará el destino futbolístico a estos muchachos, espero que sea lo mejor porque se lo merecen. Por lo demás creo que ya lo tienen todo y nos lo han dado todo en buenos ejemplos positivos.
Son un ejemplo virtuoso que nos pone la vara muy alta a todos los argentinos.
Gracias Scaloneta, por el fútbol, y por todo lo demás.
Juan Martín Perkins

