OID MORTALES por Juan Martin Perkins

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Al final de la misa del domingo pasado en San Anselmo, el padre Gustavo, dado que estábamos en vísperas del 25 de mayo, al dar la bendición invitó a todos los fieles a cantar el himno nacional.

Mi primer sentimiento, mientras el padre Gustavo invitaba desde el altar, fue temor al papelón. Primero porque el himno no es nada fácil de cantar, menos a capela, y segundo porque somos un pueblo que solo pone empeño patriótico cuando se trata de la selección nacional.

El himno de cancha suele ser muy emocionante, pero habitualmente cuesta mucho hacer que trascienda al deporte, y muchas veces, hasta parece que no se puede cantar otra versión que no sea la de la OH OH, porque poca gente sabe la letra o directamente no canta por timidez..

Nadie se movió de su banco para retirarse… Se hizo un profundo silencio y el padre arrancó parado en el medio del altar, con la parroquia llena de argentinos de pie frente al Cristo crucificado.

Oid, mortales, el grito sagrado, Libertad, libertad, libertad.

Rápidamente desapareció el temor y en su reemplazo me invadió la emoción y el orgullo.

Se cerraron mis ojos y la mano derecha trepó hasta el pecho junto al corazón…  y esta vez no estaban ni Leo Messi ni el Fideo Di María, esta vez solo éramos la iglesia de Pehuajó en misa de San Anselmo a las 19 hs cantando nuestro himno. 

Rendimos sentido homenaje en su cumpleaños a nuestra Patria ante el Cristo.

Nunca imaginé que cantábamos tan bien.

Supongo que nos ayudó el Padre al no cantar alto y permitirnos llegar entonados a las notas difíciles.. o capaz que obró el Espíritu Santo, no lo sé, pero fue un momento especial, distinto.

Por el fervor con que se cantó, no me di vuelta para constatar, pero creo que debe haber rodado más de un lagrimón por las mejillas de los presentes. Me atrevería a asegurarlo.

Linda iniciativa la del Padre, sobre todo genuina y sentida.

Lamentablemente, el lunes siguiente 25 de mayo, sobrevino el sainete del Tedeum en la Catedral, donde la política, el arzobispo de Buenos Aires y el diablo metieron la cola para desvirtuar todo, confundir y dividirnos.

El periodismo, siempre dedicado a fomentar la discordia, se encargó de hacer alharaca toda la semana hasta que Boca quedó afuera de la Libertadores en la Bombonera y otras peleas de conventillo cambiaron la agenda.

En pocos días empieza el mundial y el himno será moneda corriente, espero que hasta en la final… pero estoy seguro que ninguna versión se parecerá a esta que cantamos a capela en la parroquia San Anselmo de Pehuajó a los pies del Cristo crucificado.

La paz sea con todos ustedes.

Vamos Argentina!!!!!

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