¿Y si hablamos de números concretos?

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Cuando se mide la marcha económica del sector agropecuario no puede limitarse a hablar de «cosecha record» o «rindes increíbles» para enseguida afirmar que el sector está «volando». El volúmen y la rentabilidad en nuestro país suelen no ser sinónimo de que las cosas estén demasiado bien. Un productor lo graficaba hace unos días con el ejemplo de su producción, que ayuda a entender la cantidad de socios parásitos de esa «cosecha record» que afectan la rentabilidad de cualquier productor.

Hablamos de una producción de 300 hectáreas con algunos bajos donde no se puede cosechar por las lluvias. Salen alrededor de 12 camiones. De esos le tiene que dar 1 a la cosechadora 9%, 1 al camionero (10 %), 2.6 al Gobierno + 0,26 % para llevárselo al puerto de retenciones ( 2,86 camiones) y 5 para pagar la tarjeta agro ( insumos y labores). Al final de todo queda: 12-1-1-2,86-5 = 2.14. De estos 2,14, 1 se lleva el Estado con impuestos (35 % de ganancia, 1,2% impuesto al cheque, 4 % ingreso bruto) con lo que queda 1,14 camiones de aquellos 12. Pero no termina ahí, todavía hay que pagar impuesto inmobiliario y tasa vial, con lo que queda 1 camión.

Negocio redondo, y con rindes de 40 qq/ha.

Detrás del relato de la “cosecha récord” hay una verdad mucho menos épica: producir más no significa ganar más. En un esquema donde cada eslabón se lleva su parte antes de que el productor vea un peso, la rentabilidad termina siendo la excepción y no la regla.

Si de 12 camiones queda apenas 1, el problema no es el rinde: es el sistema. Y mientras eso no se discuta en serio, seguir hablando de “el campo está volando” no es análisis económico, es propaganda.

Fuente: Campoinfo.

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