TORMENTA por Juan Martin Perkins

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Sin supersticiones, se puede decir que se parece a la crónica de una muerte anunciada.

Vengo de la capital por la ruta 5 viendo cosechadoras que avanzan entre la polvareda de maíces y sojas con filas de camiones. 

Felices de ellos que pueden.

Nosotros, en cambio, mientras se podía, perdimos el tiempo discutiendo el sexo de los angeles hasta que se nos cayó el cielo en un diluvio. Solo en Pehuajó. 

Perder el tiempo, siempre paga mal.

Nuestros vecinos, a los que les negamos la entrada, hoy trabajan, y nosotros vemos videos en las redes sociales tratando de averiguar dónde queda eso de que somos ciudadanos de un país libre donde todos tenemos derecho a trabajar, circular y ejercer lícitamente nuestra profesión.

Nuestro alcalde-buzo reniega con la retroexcavadora que se le cae del camión, con los 150 milímetros que amontonan colchones y heladeras que su electorado le tira en los canales…

Una vez más, un solo chaparrón nos deja expuestos con la cola nacional y popular al aire.

No sirve calzarse cada tanto el pilotín amarillo y salir a despotricar contra Milei, el sionismo Israelí y Trump.

La lluvia no fue excepcional, en Pehuajó llueve así habitualmente y una y otra vez nos agarra sin papel higiénico. 

Los colchones y heladeras no los tiró Adorni y la semana de cosecha no la perdimos por culpa de Hugo Moyano…

Deberíamos tomar conciencia de la gran conspiración de idiotez en la que estamos y entender que es por obra y gracia de nuestra propia creación y confusión.

Finalmente se levantó el paro también en la entrada de los puertos…  y leo comentarios de felicitaciones para los muchachos y su justo reclamo. ¿Qué festejan?

Mientras, se libera el tránsito en la red vial de tierra luego de 72 horas, pero ¡vuelve a llover!

Máquinas y transporte siguen parados. Nadie trabaja, salvo que te ayude Patricia Bullrich con la Gendarmería. ¿A quién le sirve?

¿Lo has pensado alguna vez? No es un invento mío.

Si el intendente no fuera un político que precisa tu voto ¿Cómo te imaginas que sería su discurso después de los colchones, las heladeras y las toneladas de basura que le toca sacar de los canales?… 

Todo está mezclado, esta es una columna bien pehuajense.

Suerte en la próxima tormenta.

Dios nos proporcione algo de humildad como para merecer todo lo que tenemos y no sabemos valorar.

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