TEÓLOGOS DEL COLESTEROL

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“Ya no va nadie a misa”, decía anoche un filósofo y teólogo de la peña de “Los chuletones de Godoy”.

Otro teólogo reforzaba con su aporte: “la religión especialmente el catolicismo, ya fue”.

Traté de expresar mi visión del tema, pero con los teólogos del colesterol, es como hablarle a una pared.

Alcancé a decir que cuando vean la multitud que va a acompañar al papa León IV cuando visite Argentina, se van a morder la lengua.

Pronto, estuvieron los chuletones, y los teólogos del colesterol se dedicaron a rezar la oración del feedlot, gracias a Dios.

Para los que minimizan los alcances de la fe popular tengo un dato muy sorprendente.

La obra musical que más placas simples vendió en los tiempos modernos es “El amor después del amor” de Fito Paez. 

También hay datos antiguos que dicen que el tema más popular es “El Rancho e¨ la Cambicha” de Antonio Tormo, el cantor de los cabecitas, en referencia a los cabecitas negras, como se llamaba a los migrantes del interior que llegaban a trabajar en Buenos Aires.

Después siguen “Alta suciedad” de Andres Calamaro, “Rockas Vivas” de Miguel Mateos.

Una curiosidad es que el tango más escuchado no sea en versión Piazzola, Gardel o Goyeneche sino la edición de un álbum por Julio Iglesias y el segundo más vendido y escuchado es de Valeria Lynch.

Pero el dato central y más sorprendente que casi no se puede entender pensando como teólogos del colesterol, es que el número 1 (UNO), antecediendo a todos los nombrados anteriormente, es “LA MISA CRIOLLA” compuesta y grabada por Ariel Ramirez.

Una obra musical para solistas, coro y orquesta de naturaleza religiosa y folclórica que vendió más de 100 millones de copias en sus primeros años y fue interpretada por cantantes de la talla del tenor José Carreras, Chabuca Granda, Mercedes Sosa y muchos otros.

Es la obra más escuchada, vendida y difundida de la historia musical argentina.

Con más de 50 años, sigue vigente y se interpreta hasta en el Vaticano, donde Patricia Sosa Cantó para Su Santidad.

Se sabe que Ariel Ramirez se inspiró durante su estadía en un convento alemán donde entabló amistad con dos monjas que le revelaron como arriesgaban su vida llevando comida a los prisioneros de un campo de concentración.

Esta muestra de profunda compasión en medio del horror disparó en Ariel Ramirez la necesidad de honrar la dignidad humana a través de una gran obra religiosa.

OH Sorpresa!!! Especialmente para quienes subestiman la fe y la necesidad de trascendencia. 

En tiempos woke en que Sudor Marika, L-Gante y demás soldados de la cumbia denigrante nos proponen el infierno, Ariel Ramirez, valiéndose de ritmos folclóricos tradicionales como la vidala, el carnavalito y la chacarera trunca, nos propone un camino glorioso.

Te recomiendo la versión original de Los Fronterizos.

Con Ariel Ramirez en el piano, el charanguista Jaime Torres, el percusionista Domingo Cura y el coro de la Basílica del Socorro.

¿Te sorprendiste con la Misa Criolla? 

Amén.

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