![]()
La medida coyuntural y demasiado breve de baja de retenciones alcanzó para superar varios records: los negocios de exportación de la agroindustria del primer semestre del año lograron superar a otros períodos claves, como fue el primer semestre de 2016, cuando alentados por la eliminación de los cupos de exportación (ROE verde) y la eliminación de los derechos de exportación para un amplio abanico de granos y subproductos, se anotaron 61,2 millones de toneladas.
Quedó superada también la marca de ambos semestres del 2021 cuando la guerra entre Rusia y Ucrania dispararon las cotizaciones internacionales.
Pero una vez más con la vuelta a foja cero de las llamadas retenciones queda demostrado que los tiempos del sector agropecuario son muy distintos a los de los gobiernos.
El campo pide previsibilidad: necesita conocer el contexto y las reglas de juego con anticipación para programar su trabajo e inversión a largo plazo. En lo productivo nada puede hacerse de un día para otro. Las repetidas respuestas de los gobiernos siempre han sido abrir breves ventanas con algún beneficio que en el fondo busca más solucionar sus problema de divisas que liberar la fuerza productiva del sector para inducir un crecimiento sostenido.
Es decir que no ha habido hasta ahora un plan, siguen las medidas esporádicas, espasmódicas, acotadas, apuradas y continúa la ceguera de quienes deberían entender los beneficios que traería ampliar el área productiva, batir todo récord de exportaciones, y escalar la producción de alimentos para un mundo que los está demandando como nunca.
La película parece repetida: aparecerán en las próximas semanas puntualmente a esta altura del calendario electoral desde todos los sectores políticos los proyectos y promesas que se desempolvan cada dos años. El problema hoy es que de tanto prometer, ya nadie se «come los amagues». Y cada promesa incumplida deja una herida en las inversiones que cada vez cuesta más cicatrizar.
Fuente: CampoInfo

