BIENVENIDOS A CASA por Juan Martin Perkins

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He tenido la fortuna de poder viajar. En todos los casos, conocer otros países con su cultura, idioma y religión, me abrió la cabeza.

También, en todos los casos, lo que más disfruté fue volver a casa. 

Después de 20 días de no dormir en tu cama, de comer rico pero distinto, de ser un extraño  que se esfuerza por hacerse entender… de no ver a tus amigos, de añorar comer un asado y compartir un Fernet o unos mates, uno empieza a querer volver… y rápido.

Finalmente, llegar al final de la manga en un aeropuerto lejano y ver a una azafata sonriente que te recibe en la puerta del Airbus 330 de Aerolíneas hablando en español argentino, es como volver a los brazos de tu mamá después del primer día de clases en primer grado.

El vuelo de retorno después de un viaje lejano y largo siempre tiene una ansiedad especial.

Imagínate después de perder una final en un lugar hostil y en medio de una espiral de odio instalada en las redes sociales y en los medios de comunicación de todo el mundo donde te tratan de ladrón, racista, violento, tramposo y amañado. Capaz que lo que nació como un sueño en el potrero del barrio corriendo atrás de la pelota, se transforma en la pesadilla hostil que puede ser el fútbol mafia actual no?

La grandeza humana de Messi y la de su selección, trasciende su grandeza deportiva y el mundo no tiene nada que reprocharles, sin embargo, luego de un mundial grandioso, hoy son un objetivo a denostar junto con el país al que pertenecen.

En medio de un ambiente enrarecido, con muchas imágenes incomprensibles, con el presidente de AFA en medio de un bochorno, sin hacer declaraciones y con rostros angustiados que reflejaban una realidad que nunca imaginamos, la Scaloneta volvió a casa.

Imagino sin juzgar, cuál habrá sido el ánimo de esos muchachos. Imagino el deseo por estar con sus familias y compartir la pena por lo que faltó, junto a la alegría por el deber cumplido.

Imagino la emoción en ese Airbus A330-200 albiceleste con el 10 y 3 estrellas pintados en el fuselaje.

Imagino el mimo al corazón de esos muchachos que habrá sido la voz de la controladora de Área del aeropuerto “Pajas Blancas” de Córdoba cuando anunció por el audio del avión que estaban entrando a espacio aéreo argentino y les dio una emocionada bienvenida.

Imagino alguna que otra lágrima cuando Paula Carrevedo, en su tonada cordobesa y en nombre de todos los argentinos, les agradeció por representar el espíritu argentino, por devolver a la gente la fe y hacerle creer una y otra vez, por defender con honor la camiseta..

Con la voz quebrada por los nervios y la emoción, Paula aclaró que no nos deben nada y que para nosotros, siempre serán nuestros campeones eternos. 

Paula cerró con: “Sean eternos los laureles que supieron conseguir, VAMOS ARGENTINA”

Así somos. 

De abrazo fácil, por eso cantamos, alentamos y somos alegres y agradecidos. Después vemos.

Ahora, tenemos que hacerles sentir que están en casa, el mejor lugar del mundo.

A la camiseta albiceleste habría que bordarle Las Malvinas junto a la 3 estrellas. 

¡¡¡Vamos Argentina!!!

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