JÓVENES IDEALISTAS

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50 años después del “Aquí no se rinde nadie mierda” de Hermindo Luna vinieron años de persecución y saña. Hasta que apareció un terrorista “memorioso” que recordó haberlo visto en un cuartel donde lo tuvieron detenido… y su testimonio lo encanó.

Finalmente se dieron el gusto de cazarlo, se la tenían jurada desde que los echó del Regimiento 29 en Formosa como a perros… la orga es implacable y la industria de los DDHH, el juicio y la indemnización, no pierden oportunidad.

Mientras leía el posteo de mi amigo sobre la prisión de David Cabrera Rojo, en radio Mitre, sonaba Eduardo Feinman entrevistando a un Israelí que decía ser a la vez argentino y haber estado secuestrado un año luego del ataque de Hamas a Israel el 7/10/2023.

El relato me resultó francamente espeluznante, no necesito reproducirlo en estos renglones porque el mundo entero vió en vivo y en directo la salvajada horrorosa que desató la locura posterior en la franja de Gaza.

Vuelvo a Argentina y sigo leyendo sobre el Coronel David Cabrera Rojo, hermano de María Guillermina Cabrera Rojo, la primera víctima de los “jóvenes idealistas» que murió asesinada durante un atentado en 1960 dando inicio a “nuestro propio baño de sangre”.

Eduardo Feinman siguió en la radio con su conmovedora entrevista al israelí-argentino contando el horror de la masacre a su familia, pero yo me tildé pensando en la doble vara que tienen los comentaristas del horror para opinar y juzgar interpretando en clave ideológica las desgracias y miserias humanas, mientras callan las nuestras en sus detalles inconvenientes..

Cuando vi la serie “Fauda” admiré la forma en que Israel retrata su actualidad violenta.

Ahí la tenés retratada y a la vista del mundo… y puede no gustarte, pero el mensaje es que tienen derecho a defenderse si te metes con ellos… y ejercen ese derecho.

La ONU y todos sus organismos impotentes hacen la pantomima de repudiar la violencia, y la sarasa de medio mundo de países hipócritas que se rasgan las vestiduras por la violencia de una guerra siempre injusta, pero no hacen nada, más que venderles armas.

Ni el Papa los para.

Acá, en la guerra nuestra, no vieron ni escucharon nada cuando volaron la casa de Klein o demolieron el edificio de Lambruschini con una bomba debajo de la cama de su hija Paula.

No escuché a Feinmann sobre sus colegas periodistas Verbitsky o Rodolfo Walsh y sus vinculaciones con el área de inteligencia de la organización Montoneros explicando el atentado al comedor de la Policía (23 muertos y 110 heridos). Estaría bueno que explicaran cómo ponían bombas en bares y mataban civiles inocentes como moscas. Cómo secuestraron y torturaron a Larrabure, Ibarzabal y una larguisima lista de víctimas del terrorismo, incluído un ex presidente… Silencio, no pasó…. o sí pasó, pero decidieron ocultarlo para que pueda funcionar la mazmorra y todos los que pelearon y ganaron esa guerra con las armas, mueran presos mientras la industria cobra indemnizaciones y la descendencia terrorista se hace de gran parte de los cargos en el estado.

Que hipócrita la doble vara que aprueba el método antiterrorista en Israel y acá se hace la idiota como perro que volteó la olla cuando infla el pecho para recordar ante el micrófono que ellos se bancaron la “DICTADURA” y el único terrorismo que reconocen, el de estado.

Mientras hago la columna, me piden que no escriba sobre este tema porque puede afectar la situación procesal…

El miedo agrava la indignidad en una Argentina que no lucha por redimirse de su pecado original.

Con el kirchnerismo, Macri y Milei dio igual, la persecución y la saña no se detuvieron.

Y lo digo siempre, sin blanquear y solucionar nuestra historia reciente, no seremos viables.

Juan Martín Perkins

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