ESTADO PRESENTE por Juan Martin Perkins

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Lo que tiene el ESTADO PRESENTE es que sale muy caro y siempre exige su tajada.

Cuando se trata de rugir, todos son kirchneristas de paladar negro. 

Usan el rugido para demostrar poder, proteger el territorio y ahuyentar a quien altere su órden establecido, después “arreglan”, siempre arreglan.

El rugido es una declaración de posesión que dice “este es mi lugar” y sirve para intimidar.

Un grupo de productores agropecuarios que viven en el campo y tienen los caminos vecinales de acceso a sus establecimientos detonados por la desidia del estado presente municipal, solicitaron a la empresa concesionaria que realiza tareas de bacheo en la ruta 5 si podían usar el material de descarte que queda amontonado en las cunetas. 

El objetivo de los productores era arreglar los caminos poniendo alcantarillas y haciendo entoscado con maquinaria y mano de obra por su propia cuenta.

La empresa que realiza las tareas de bacheo accedió y los productores se organizaron en consorcio para contratar maquinaria adecuada, un camión volcador para transportar el material de descarte y en una semana hicieron lo que el municipio no hizo en 40 años.

La cuestión es que la felicidad por el camino arreglado duró muy poco, porque el rugido no se hizo esperar.

Apareció un funcionario del ESTADO PRESENTE que, según google, es un ex director de vialidad provincial (la ruta 5 es nacional), exigiendo la restitución inmediata del material que ya se hallaba distribuido en los caminos por obra ejecutada por los privados.

Vade retro Satanás!!! ¿Cómo pretenden los privados poner manos a la obra? ¿Están locos?

Tarea imposible, ¿se imaginan algo más ridículo que volver a levantar más de 50 camiones distribuidos en todos los pantanos del camino? 

Obviamente todo se puede “arreglar” conversando, porque el estado presente siempre cuenta con esos mecanismos.

La bendita casta se resiste a abandonar sus prácticas y la sociedad todavía no termina de entender que el “cambio de cultura se genera de abajo hacia arriba” y que nosotros, los ciudadanos tenemos un protagonismo principal.

Bien por los productores que actuaron con rapidez, orden, eficiencia y a la luz del día. Bien por ellos, por entender que no hay que sentarse a esperar ni arrodillarse ante ante el corrupto de turno.

Ahora cabe preguntarse… ¿qué van a hacer con las miles de camionadas de escoria de pavimento que se extraen de las rutas y se amontonan en las cunetas?

Serían de mucha utilidad para mejorar los caminos vecinales y es de esperar que “el estado presente”, en manos de la casta, no los pierda bajo los yuyos, como le gusta al director de Vialidad Provincial de Kicillof…

La máquina de impedir está muy ávida de “recaudar”, pero esta vez se quedó dormida y se le escapó la tortuga.

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