ITALIA por Juan Martin Perkins

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Roma es una magnífica ciudad milenaria. En cada cuadra respirás eternidad. 

Por donde camines encontrarás testimonios históricos sobre el paso del tiempo desde su opulento apogeo hasta su “decadencia” actual. 

Fué la capital del imperio, cuna de nuestra civilización y cultura, centro de nuestra religión y sede del gobierno de nuestra Iglesia.

Por sus calles caminaron todo tipo de personajes históricos, desde el apóstol San Pedro, la piedra sobre la que se edificó nuestra Iglesia, pasando por Nerón el más malvado a mi juicio de los emperadores y su mujer la víbora Popea bañada en la leche de 200 burras, hasta Georgia Meloni y el papa Francisco.

Podría decirse que los romanos son una mala muestra de los italianos, como los porteños de los argentinos.

Al salir del Coliseo lloviznaba y debimos tomar un taxi para que nos lleve hasta el estacionamiento donde dejamos la combi. 60 cuadras de embotellamiento de tránsito nos permitieron una jugosa charla con Andrea, el chofer del Corolla eléctrico Taxi.

Nos contó que Roma tiene 8.000.000 de personas y una tasa de 0,6 autos por persona más casi 2 millones de motos.

Además, todos los días entra el conurbano romano a trabajar en su vehículo particular y convierten a la ciudad en un infierno al que llaman “el estacionamiento a cielo abierto más grande del mundo”.

Bocinas, gritos, sirenas policiales, ambulancias, autos oficiales de la administración pública sumados a un pésimo transporte público hacen de Roma una caldera. 

Andrea resultó un libro abierto, un experto en geopolítica e historia que hablaba italiano, francés, inglés y español… lo único que no supo explicar fue por qué Italia se quedó fuori de la copa por segundo mundial consecutivo.

Tanto Italia como toda Europa e Hispanoamerica, asegura Andrea, están habitadas por 60% de gente de izquierda y 40% de derecha. Muy cada tanto, se cansan del fracaso y el robo y votan a Trump en EEUU o a Meloni en Italia, pero se cansan rápido porque a la izquierda no le gusta trabajar y está acostumbrada a que el estado le sirva todo.

Como hace 2.000 años arrojaban a los cristianos y esclavos a la arena del foro romano para que los devoren los leones, ahora, el poder del estado hace lo mismo exprimiendo al laburante para que la izquierda goce del pan y el circo.

El Coliseo es el monumento viviente que la Iglesia actual conserva en la memoria por más de 2.000 años. Tengamos en cuenta que allí se realiza el Via Crucis en cada Semana Santa.

Andrea aprendió el español sobre el taxi, tratando de entenderse con cubanos, venezolanos, bolivianos…  mas todos los escapados del comunismo que desintegró a sus países.

El socialismo gobierna y roba en Italia porque desde Mussolini en adelante, el nacional socialismo siempre jugó con el miedo al comunismo, así estamos ahora disfrutando el veranito de Meloni. 

El sueño no acabará mientras podamos comprar autos y motos nuevas.

Estamos ante una nueva caída del imperio, se puede ver la silenciosa y trabajadora  invasión bárbara en las calles que no para de llegar… De Albania, Bangladesh, Egipto, Túnez, Argelia, Marruecos. Líbano, India, Paquistán, China… 

Hasta acá, es la visión de Andrea, un trabajador gladiador romano educado en la calle que habla 4 idiomas a la perfección…. lo que yo estoy viendo, al margen de la política, es que Italia no se agota en la Roma eterna.

Más allá de la gran ciudad capital imperial, más allá de la antigüedad, del medioevo, del renacimiento y la modernidad está la campaña, el interior de un pequeño gran país desarrollado que teniendo el territorio equivalente a las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, es una potencia económica, cultural, artística industrial del primer mundo donde parece que todo ya está hecho… pero eso ya es tema de otra crónica de viaje.

Desde Italia, buscando los sabores y el amor de mi bisabuela…

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