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La opinión de Pablo Lanik tiene oraciones mal construidas, confusas e ilógicas, que dificultan identificar un argumento sólido.
Tal vez esa falta de coherencia tenga más que ver con su conocido paso por distintos espacios políticos, que con un análisis serio de la ordenanza (Massa, Macri, Pichetto y Milei).
La crítica parte de una confusión básica. Esto no es «prohibir», es ordenar. La norma no impide vender, solo fija reglas para combinar la actividad comercial con el derecho a descansar el Domingo, que está reconocido por la ley.
Decir que «se pierde trabajo» por no abrir un día es insostenible. El consumo no desaparece, se organiza en el resto de la semana.
Plantear que todo se resuelve con «más controles» ignora algo evidente: Cuando hay desigualdad entre empleador y trabajador, los controles no alcanzan.
Más que una medida «retrógrada», es una decisión razonable para equilibrar los intereses de los trabajadores, los pequeños comercios y los grandes supermercados.
Quizá sería más útil que, en su rol de Jefe de PAMI Pehuajó, concentre sus esfuerzos en resolver los problemas concretos de los afiliados; antes que en ensayar diagnósticos livianos en redes sociales sobre ordenanzas locales.
Mateo Rossi

