Desarrollo

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La rutina de lo usual y la cotidianeidad van haciendo que uno se haga un autómata del medio donde se desenvuelve. Amo a mi país y creo que vivo en el mejor lugar del mundo, pero dar una vuelta por Italia me explotó la cabeza.

Solo vi de Roma hasta los Alpes. 

No voy a describirles las ciudades antiguas y medievales con su historia y pasado de cultura, arte, religión y demás  eternidades que esperaba encontrar y encontré perfectamente preservadas para el disfrute de toda la humanidad, voy a ocupar la columna para destacar la velocidad y la potencia con la que Italia ha desarrollado su modernidad.

Hoy estoy en una zona rural, en el valle del río Po, entre maíces bajo riego que se están fertilizando, trigos espigados llenando el grano, alfalfas que se están volteando para ser enrolladas… viviendo en una casa construida hace 800 años que sigue en pie, recibiendo visitantes… todo integrado al paisaje. Todos los caminos vecinales entre las fincas y los pueblos distantes pocas cuadras entre sí, son de pavimento. Fábricas y más fábricas.

En caminos vecinales y rutas e incluso dentro de las ciudades, los tractores conviven con los autos, utilitarios y camiones.

El parque automotor de autos y camiones, tractores y maquinaria rural es impresionante. Se maneja muy rápido y se estaciona en cualquier lado.

La red de grandes autopistas es muy impactante por sus viaductos y túneles que atraviesan las montañas de los Apeninos.

Para cualquiera que llega con el prejuicio de que los tanos son brutos, es sorprendente el shock que provoca andar por un país donde todo el tiempo tienes la sensación de que ya inventaron todo, ya lo hicieron, lo inauguraron, funciona y además es elegante y bello.

No voy a criticar a mi país sino a lo que no hicimos de él. Deberíamos ser mucho más que Italia, sin embargo, cuando recorremos la Argentina, el país de todos nosotros que somos unos vivos bárbaros, tenemos la sensación de que todavía está todo por hacer.

¿Dónde están nuestras rutas, nuestras autopistas con áreas de servicios, nuestros pueblos, nuestra red ferroviaria de alta velocidad, nuestro tren bala?

¿Dónde está todo? Si le preguntas al asno local, te dirá que se lo robaron Macri y Milei.

Me gustaría que todos pudiéramos dar una vuelta por el desarrollo de Italia para comprobar cómo, a pesar de las guerras y con el fachismo socialista, el comunismo, y la derecha, los tanos lo hicieron. Se quedaron fuori de la copa 2 veces, pero hicieron la Italia moderna.

Y eso que tienen una corrupción y mafia parecida a la nuestra.

En nuestro país, al campo solamente (lo único que funciona bien), se le extrajeron (por no decir robaron) 300.000 millones de dólares. ¿Dónde están?

En Italia no vi una sola casa precaria, no existen las villas, NO EXISTE LA GENTE EN SITUACIÓN DE CALLE.

El gasoil cuesta ¡2 euros el litro!, pero las rutas y calles revientan de motos y autos nuevos, muchos de alta gama alemanes, ingleses, suecos, italianos, japoneses, ¿me lo podes explicar?

No debemos sentir envidia, pero debemos preguntarnos ¿cómo puede ser que los italianos, después de haber venido a matarse el hambre en la Argentina escapando del horror de la guerra, reconstruyeron su país, multiplicaron su economía por 100, levantaron la infraestructura…  mientras nosotros destruimos al nuestro?

Es duro aceptarlo, pero yo tengo la respuesta. ¿Tu tienes la tuya?

Ojo eh, somos un país grande muy despoblado y está lleno de enclaves de ladrones.

Juan Martín Perkins

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