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Tenía otra columna preparada pero la postergo porque hoy es San Valentin, señal de que también es el cumpleaños de Rosario Guiraldez, una mujer criolla de mi pueblo, y el aniversario de la muerte del Capitán Hector Cáceres.
Ya te conté quién fue el Capitán, pero es bueno recordarlo siempre porque no abundan ejemplos como él entre los ciudadanos de la Argentina actual.
En un país normal, el Capitán ya tendría películas y libros, pero los enemigos de la verdad hacen todo lo posible para que no conozcamos nuestra verdadera historia de amor y honor.
La historia oficial “democrática” desde el 83 nos cuenta que el Sargento Cabral fue el último soldado heroico que cubriéndose de gloria, cual precio a la victoria, su vida rinde haciéndose inmortal… como cantamos en la marcha de San Lorenzo.
La crónica actual ha venido narrando que los soldados solo sirven para bajar cuadros y pasear su indignidad como Balza o para insultarnos la inteligencia como Milani.
Todo lo demás, lo que no han puesto tras las rejas, ha sido cancelado con la crónica oficial.
Pero la historia desmiente al relato y pugna por salir a la luz, aunque el presidente diga a viva voz que este tema no está en su agenda.
Héctor Cáceres no fue una víctima, fue una baja heroica en combate. Murió en el cumplimiento del deber ofrendando su vida para rescatar a un camarada caído. Como el sargento Cabral con San Martín.
Sus últimas palabras fueron: “Quedate tranquilo que yo te saco”.
Año 1975, bautismo de fuego de la operación independencia en Tucumán, donde el Ejército Argentino se enfrentó con el ERP cumpliendo órdenes del jefe de estado mayor, que en ese momento era la presidente de la Nación bajo un gobierno democrático, Isabel Martinez de Perón…
Fue una guerra contra el terrorismo, así que no me vengas con la sanata de la dictadura.
Cada año me conmueve Diego, el hijo menor del Capitán post mortem, cuando homenajea a su padre después de tantos años de cancelación y olvido de parte de la sociedad.
Dolorosa cancelación la que han tenido los protagonistas del “operativo independencia».
Siete meses tenía Diego cuando mataron a su padre de 28 años. Su mamá tenía 27 y su hermano 3. ¿Cómo quedó esa familia? Lindos DDHH con casi 50 años de cancelación.
Fueron acusados de demonios, terroristas de estado, genocidas, objetados en sus métodos crueles, como si la guerra se hiciera tirando margaritas…
Alguien recordó una frase que se le atribuye a Nicolás Rodriguez Peña: “Mientras tanto tienen ustedes la patria, la salvamos como creímos que debíamos hacerlo. Hubo otros medios, nosotros no los tuvimos ni creímos que por otros medios fuéramos capaces de hacer lo que hicimos. Gocen de los resultados. Nosotros seremos los verdugos, sean ustedes los hombres libres”.
A lo que refiere la frase pasó hace 200 años en que hubo guerra civil y pasa siempre, al soldado se lo manda a pelear y se le encomienda la vida de la patria que está amenazada, pasado el conflicto, se los acusa, se los señala y se depositan todos los demonios de la sociedad sobre sus hombros.
Presos, olvidados y cancelados, a todos les debemos la libertad que gozamos en la patria que ellos defendieron.
Yo siento gratitud y lo señalo todas las veces que puedo para aliviar mi conciencia.
Creo que hasta que no pongamos los ojos sobre este tema y no corramos el velo para llegar a la verdad, no tendremos paz.
Es el pecado original de la Argentina.


Por lo que sucedió, años más tarde ya en dictadura , mucha gente joven está convencida que es al revés, que la «democracia y la libertad que hoy gozamos»
Se la debemos a ese tipo de movimiento ,como el erp, montoneros, etc ,etc.
Y te preguntan vos que hiciste para lograrlo. Y yo les contesto cualquier cosa, siempre que este encuadrado en la democracia . Es cierto fue una guerra,pero los militares le erraron feo, en no enjuiciar a los vivos y enterrar a los muertos como dios manda, en una tumba donde sus familiares puedan ir a visitarlos. Porque por más jodido que sea una persona ,una madre es una madre, y tiene todo el derecho del mundo a saber donde está su hijo sepultado. .Después que hizo es arena de otro costal.
Pero la libertad y democracia no se la debemos a estos tipos, sino a los que laburan todos los días y respetan las leyes y normas de convivencia diarias.