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Seguimos firmes con el horizonte que nos convoca cada mes para coordinar acciones que pongan fin a la delincuencia y el garantismo alevoso para quienes ya fueron condenados o están procesados por hurtos, robos, violencia y estafas en perjuicio de vecinos de nuestro querido pueblo de Francisco Madero, en su mayoría personas mayores o jubiladas.
Sabemos que están avanzadas las investigaciones por la estafa acaecida en desmedro de la jubilada Maria Sar que le sustrajeron los ahorros en dólares de toda su vida . A su vez, ya entra en su último tramo el juicio de Horacio Vitale, que quien le entraron por la fuerza a su casa y también lle robaron cifras alevosas en dólares, con personas en el banquillo de los acusados (que ardua cobertura ha tenido en los medios en los últimos 4 años). En tercer orden, por el caso del jubilado Abel Pinedo, a quien le robaron los dólares recién cobrados de la herencia de una venta de un campo, tras romper su casa para entrar, el ciudadano Lució Coronel ya purga una condena de dos años en suspenso con pedido de prisión por reincidente en robo reciente a la familia Urquijo.. También en esa causa, que complementa a la anterior, hay personas acusadas que forman parte de una red de delincuentes, donde atrás se presume la presencia de un tercero entregador (evasivo de la Justicia).
En cuarto lugar se adiciona los dos robos perpetrados contra la empresa de Alberto Pérez, es decir de una fábrica de lácteos, donde se alzaron con sumas millonarias en pesos, habiendo novedades bajo reserva en la segunda instancia.
Respecto a la intermediación de motos robadas, que en F. Madero ya es una situación recurrente, los detenidos de hace un año y medio atrás en al YPF de la localidad (12 de septiembre de 2024), ya han tenido condena, pero a esa lista se suman otros que en meses recientes no contaban con toda la documentación de los rodados.
Otra consideración a exaltar fue el ingreso a varias viviendas con ausencia de moradores, al punto de que hace un año se denunciará usurpación y sustracción de pertenencias que llegaron a publicarse para la venta en las redes sociales.
En el ámbito rural, algunas causas vienen avanzadas, pero en otras existe aún un manto de sospecha solamente. A las quemas del campo de la familia Pema les siguen hurtos de colmenas, en reincidencia, que ya hay imputados, pero sin detectar aún quién o quiénes cometieron abigeato en perjuicio de la familia Rivarola hace dos años. También queda en tiempo más atrás los destrozos en una vivienda rural de la familia Cumba que le sustrajeron pertenencias, y que quedará sin imputados.
Sabemos también que en estos casos y decenas de situaciones que totalizan los 34 hechos inicialmente puestos a la luz de la prensa, ahora han escalado a un número superior, pero no por ello dejaremos de reclamar y poner en evidencia a quienes están sucios y llenos de violencia en sus actos, tanto como a quienes no ponen todo de si para cumplir con su rol o función como responsables de la seguridad, la justicia y la definición política en la materia. Le recordamos a ellos que los delincuentes siguen molestando con llamadas anónimas, timbrazos nocturnos y confrontaciones con los vecinos o familias que quieren proseguir con las causas. Mientas tanto, el sistema judicial y entorno afín nos interpelan a nosotros, no cargan con su maldita burocracia y piden encima que asumamos gastos económicos para pagar abogados, cuando bien existe una fiscalía y personas que deben velar personas vulnerables, como nuestros padres y abuelos, tanto como emprendimientos económicos que le dan trabajo a la gente del lugar en tiempos tan difíciles como estos. Tampoco queremos que este flagelo se traslade a Juan José Paso, porque en parte cuando se hacen operativos para desalentar los ilícitos , termina existiendo una migración del delito con las mismas personas o sus socios, a los que hay que buscarle la vuelta para detenerlos y así lograr un juicio justo y efectivo.
En resumen, vamos a seguir adelante visibilizando la problemática y acompañando a las víctimas, además de difundir protocolos de prevención, y si bien muchos se han enjaulados en rejas o muros en el perímetro de sus viviendas, o puesto alarma con cámaras, intentaremos que Madero no sea vencido por esta clase de personas, sean o no oriundos del lugar.
Firmado: Familias Sar, Urquijo, Diez, Vargas, Lastra, Pinedo, Martínez, Rivarola, Pérez, Vitale, Domínguez, Dirasar, Bethoard, Santos, Gómez, García y Rojas.

