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Caminando por los barrios y localidades de Pehuajó, muchas veces me da pena ver edificios de escuelas cerradas que se van deteriorando por el paso del tiempo y la falta de uso.
Tambien hay familias o personas que necesitan una vivienda. Y contamos con una herramienta muy útil y transparente: la «casa habitación» o «uso precario».
¿Qué significa esto de forma sencilla? Que podemos prestar temporalmente y de manera legal estos espacios a familias que necesitan un lugar y se comprometen a ser los caseros.
De esta manera, quienes lo necesitan ganan un techo, y a cambio protegen y mantienen en óptimas condiciones un edificio que es patrimonio de todos los pehuajenses.
Para mí, la austeridad no es solo gastar menos; es administrar con honestidad, empatía y sentido común los recursos que ya tenemos.
¿Qué te parece esta idea? ¿Conocés alguna ex escuela en tu zona a la que podamos darle vida juntos? Los leo en los comentarios. ![]()

