Gimena Alessi: Caminos de Tierra a Precio de Autopista. Basta de tomarnos el pelo

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Los ciudadanos estamos hartos de ser vistos únicamente como una caja de recursos inagotables para sostener una burocracia que no devuelve absolutamente nada en servicios.

Pagamos tasas viales, impuestos al combustible y peajes que suben sin cesar. Sin embargo, salir a la ruta hoy es jugar a la ruleta rusa. Las rutas nacionales y provinciales están abandonadas, con baches que destruyen vehículos y banquinas que son selvas intransitables. La desidia es total, pero la exigencia hacia el contribuyente es implacable.

La hipocresía del control:

Es indignante que nos exijan la VTV para circular, bajo la excusa de la “seguridad vial”, cuando el propio Estado no garantiza que el asfalto sea seguro. Nos obligan a tener autos en perfecto estado para transitar por rutas que parecen bombardeadas.

A esto se suma el negocio de las fotomultas: un sistema netamente recaudatorio. Cámaras que no están calibradas, equipos sin la certificación anual correspondiente y actas de infracción ilegales que solo buscan engrosar las arcas públicas. No les importa la vida del conductor; les importa la billetera del que produce y circula.

Basta de burocracia, queremos obras:

Ya no aceptamos la excusa de la falta de fondos. El dinero está, pero se desvía hacia el gasto político y las campañas electorales en lugar de reflejarse en infraestructura real. Estamos cansados de pagar por servicios que no recibimos.

Exigimos que lo recaudado vuelva en obras, no en marketing. No queremos más parches ni promesas vacías: queremos rutas transitables, seguridad jurídica ante las multas arbitrarias y respeto por el esfuerzo de quien paga sus impuestos religiosamente.

La paciencia se agotó. La gestión pública debe dejar de ser una maquinaria de recaudación para convertirse, de una vez por todas, en un motor de soluciones.

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