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El vecino de Barrio Centenario, Carlos Rico, hizo una aclaración respecto de un video publicado por el Intendente en el que asegura que antes, cuando llovía, el agua llegaba a la Plaza Dardo Rocha, asegurando que se trata de un error, el desconocimiento, la edad que distorsiona las cosas o un mal dato que le pasaron; y recordó que él mismo vivió las inundaciones del 73, donde por falta de inteligencia y capacidad, las obras se hicieron dentro de La salada y quedaron tapadas por el agua. Dijo además que muchos no entienden por qué se construyó una ciudad al lado de una laguna, y el motivo es la provisión y el escurrimiento de agua. En el año 87, durante la gestión del Profesor Rodríguez, se hicieron cuencos de defensa para la ciudad; más tarde, durante la gestión del Escribano Peña, se hizo un control de esas defensas que estaban en el 40% de su capacidad de desagüe porque se habían robado hasta los pañoles de herramientas para desarmar las bombas; y se colocaron las bombas en Namuncurá y Balcarce, pero jamás el agua llegó a la plaza.
Rico indico que lo que pasa en Barrio Centenario es lo que ya había anunciado cuando empezaron a hacer las obras. La colectora paralela a la Ruta 5, Pastor Ibáñez y los accesos forman una palangana que se llena de agua cuando llueve y no tiene forma de escurrir. Más complicado y peligroso es la cuneta que hicieron sobre la banquina de la ruta, y que se une con el desagüe del aeródromo, que fue construido justamente para desagotar las inundaciones que vinieron desde el sur. En este punto reiteró una advertencia que ya ha hecho en otras oportunidades, y es que cuando los niveles de agua sean superiores, por declive natural se va a dar un retorno hacia el barrio, dejando todo bajo agua, y hasta las piletas de las quintas serán levantadas por la napa. “Ojalá no pase, pero puede pasar” aseguró, e insistió en que esto sucede porque las obras se hacen sin inteligencia ni sentido común, de apuro y con oscuras intenciones, no sirven para nada más que malgastar divisas públicas, como pasó también con el acuífero que dijeron construir desde Nueve de Julio a Pehuajó, y el anunciado después, entre Mones Cazón y Pehuajó, que representan millones de dólares enterrados bajo el barro.

