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Hay que defender la libertad y dentro de ella, la libertad de expresión más absoluta, especialmente, para que cada uno pueda decir lo que le permita su conciencia mientras sepa afrontar las consecuencias.
No comprendo la caradurez que tienen muchos para expresarse con tanta hipocresía. Está bien que todo sea dicho, pero está muy mal no tener escrúpulos ni límite para mentir tanto al servicio de la ideología.
¿Cómo puede ser que haya tanta gente en las redes y los medios de comunicación negando a los venezolanos el derecho a celebrar porque detuvieron al líder de la dictadura sangrienta que los oprime con tanta ferocidad desde hace 27 años?
La izquierda canturrea principios morales, buenas costumbres y modales, respeto al órden jurídico internacional, leyes de la geopolítica y demás hipocresías… todas charlatanerías ahora, después de 27 años de mirar para otro lado cuando violaban, saqueaban, torturaban, hambreaban, sodomizaban, pasaban por arriba con las tanquetas y robaban elecciones al pueblo venezolano, mientras todo el mundo, menos unos pocos, les daban la espalda y los abandonaban en su desgracia.
Cretinos, que ahora les niegan el derecho a celebrar y a tener una incipiente esperanza para salir a la libertad… cretinos que lloriquean por la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, cuando tienen presos a sus hermanos, a sus viejos y los dejan sin comida para sus hijos o sin medicamento para el tratamiento de su madre.
Cretinos que les han vaciado el contenido de su dignidad y les mataron la esperanza, pretenden que no tengan el más mínimo impulso por recuperarlas… y les dicen que no pueden alegrarse porque ¿Donald Trump le rompió el mausoleo al dictador Chávez de un cuetazo?, ¿que no pueden celebrar porque los gringos vienen por el petróleo?, ¡pero si ya se lo están llevando los cubanos y los rusos mientras se les niega a los venezolanos!
¡Claro que pueden celebrar! Están en todo su derecho.
Da vergüenza escribir sobre esto, pero soy argentino y mi país tiene derecho a escribir sobre Venezuela porque recibimos a buena parte de la diáspora de 8 millones de venezolanos exiliados que anda por el mundo.
No les dimos la espalda y castigamos a kirchneristas chavistas en las urnas, precisamente, porque quisieron hacernos lo mismo que en Venezuela.
Una y otra vez los derrotamos en las urnas y en la calle, como en el 2008 con el campo.
Somos argentinos y no les dimos la espalda… los recibimos y pudieron trabajar en libertad como lo hacemos nosotros, a pesar de todas nuestras dificultades.
Humildemente escribo a mis hermanos venezolanos para alentarlos a redoblar esfuerzos y celebrar sin culpas ni remordimientos, cualquier cosa es mejor que perder la libertad bajo el comunismo.
Bienvenida la libertad para Venezuela que está llegando… y si la llorería zurda es un solo lamento, es porque entonces van por buen camino. No se dejen correr con la hipocresía del imperialismo, el colonialismo, la soberanía, la peluca de Trump y todo el llanto hipócrita. Tienen todo el derecho a defender su país con todas las armas disponibles y celebrar cada paso hacia la libertad hasta que el último de los dictadores haya caído.
¡Viva Venezuela!
Y no se hagan problema por la doble vara de la izquierda que no dijo nada cuando Obama se metió en Libia y mató a Gadafi, que no dijo nada cuando mató a Bin Laden sin aprobación del congreso, que no dijo nada cuando Biden mató a Al Sawajiri y ahora que Donald Trump detuvo en una operación quirúrgica a Nicolás Maduro para llevarlo a juicio, la llorería zurda pone el grito en el cielo.
La izquierda hace siempre lo que mejor sabe, mentir y llorar con lágrimas de cocodrilo.

