SILVIO HERRERO: KICILLOF EN SALAZAR

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Por primera vez en mi vida, fui a un acto de Kicillof y en mi pueblo. En este ocasión consideré que había que ir. Si no, ocurre que esta gente viene, promete obras, luego las abandona y hay que tener cuidado. Porque si no vamos a estos actos proselitistas, quedamos como que las obras no nos interesan y se desvanece nuestro derecho a reclamar. Había que estar y ahí estuve.

Panorama: el peronismo-kirchnerismo salazarense y luego no se si habremos concurrido 10 opositores. Una pena. Debimos ser más. Otra vez será.

Arrancó Acerbo diciendo que “Axel cumple lo que dice”. Hummmm … perdí la cuenta del tiempo que llevamos esperando cosas de Axel y que aún no tenemos, pero prometo detalle más adelante.

Axel dijo que “el liberalismo no sirve para la Argentina”, atacó varias veces al gobierno nacional, mencionó a la Escuela Austríaca (siempre lo hace), y remató afirmando que “el gobierno nacional nos cortó todas las obras… aguas, cloacas, rutas”, y guarda que las palabras “cloacas y rutas”, tan luego en tierra salazarense, no fueron mencionadas de casualidad. Había que justificarse.

No se todavía cómo se atreve este Señor a culpar al otro cuando acá en el pueblo todos sabemos que la Ruta del Cereal es obra provincial y que lleva paralizada DESDE QUE GOBERNABA ALBERTO.

Entonces ahí vino cuando me pregunté: ¿qué tiene que ver Milei con la Ruta del Cereal si ya te gastaste la plata de la obra dos veces cuando todavía gobernaba el golpeador de Fabiola, tu Presidente? La candidatura de Milei no existía ni en sueños cuando la obra de la ruta ya estaba paralizada y abandonada porque la Provincia dejó de pagar, Axel.

Pero luego la cosa se puso mejor. El Gobernador dijo… “desde que las obras se pararon por la devaluación…” ellos las habían continuado. Otra vez faltó a la verdad porque no las continuaron –el ejemplo de la ruta-, y encima metió la pata. La devaluación TAMBIÉN la provocó Alberto.

Hasta que llegó el momento tan esperado por todos los salazarenses… “vamos a seguir con la obra de la ruta”. Listo. Apagá la luz, que nos vamos. Quise escuchar esto y por esto vine. Porque si luego no cumple, quedo como testigo de la promesa. No me lo contaron.

Repito y cierro. Una pena muy grande que no haya ido el pueblo entero. Luego… a no quejarse ante las promesas incumplidas.

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