PULSIÓN DE VIDA por Juan Martin Perkins

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Cuando la tendencia es naturalizar la defraudación y la estafa, rescatar una historia esperanzadora se vuelve una obligación, sobre todo, para llamar a la reflexión al sistema de salud de Pehuajó, para que ponga manos a la obra en resolver sus problemas y deje de hacer politiquería y de educar en que el estado nos cuida. 

Somos todos nosotros, entre todos, los que debemos cuidarnos.

No es cierto que todo esté tan mal, no hay que transmitir angustia y desazón, ojalá esta historia nos ayude a reconciliarnos con nuestra condición humana.

Hay mucha gente buena y capaz que hace bien y en silencio su trabajo.

Esta es la historia del nacimiento de Felipe, un bebe que estaba muy tranquilo en la panza de su mamá, al que le faltaban más de 2 meses para nacer.

Aún no se sabe bien por qué, de repente, empezó el trabajo de parto a las 7 de la mañana del 25 de enero y nació apenas llegaron a la Clínica. De urgencia fue derivado a la neonatología del hospital y rápidamente comunicaron a los padres y abuelos que Felipe necesitaba una atención que allí no le podían dar.

Había que llevarlo a Buenos Aires urgente.

El hospital derivó inmediatamente y exigió que Felipe fuera trasladado únicamente en avión.

El abuelo de Felipe es piloto y está conectado con el ambiente aeronáutico, sin perder tiempo se puso a organizar la logística del traslado y a reunir los fondos para afrontar la operación..

En el hospital le aconsejaron no perder tiempo y hacerse cargo porque las obras sociales y el sistema de salud casi siempre se demoran y aprueban el traslado, pero terrestre, o sea en ambulancia… y Felipe no lo resistiría.

Hay mil detalles, pero se las hago corta, Argentina, cuando la dejan, suele ser el mejor país del mundo.

Mi amigo, el abuelo de Felipe, estaba terminando de coordinar el vuelo para poner en marcha el operativo cuando las autoridades del hospital aparecieron con la autorización para el traslado y la noticia de que el avión de la Obra Social estaba en vuelo rumbo a Trenque Lauquen.

Parecía un milagro, pero solo era un grupo de profesionales al servicio del bien.

El médico y la enfermera del avión de terapia intensiva coordinaron con la neonatología del hospital de Trenque Lauquen la preparación de Felipe para el viaje y cuando el avión aterrizó, todo estaba listo.

En 35 minutos, el Cessna Citation II Jet (un avionazo) llevó a Felipe, su mamá y su abuela al aeropuerto de San Fernando, donde los esperaba una unidad de terapia que los trasladó a la Trinidad de Palermo, donde le salvaron la vida.

Profesionalismo, contención, calor humano, respeto, humildad y suerte, contribuyeron a demostrar que podemos hacer cosas de forma superior.

Sólo hay que poner empeño y colaborar para que “el sistema” funcione.

Mantengo en reserva los nombres y apellidos por respeto a la privacidad de los artífices y protagonistas de este “milagro”.

Lo que sí me parece justo y necesario mencionar, nobleza obliga, es a OSDE, la Obra Social que se portó de maravillas para que Felipe tuviera su oportunidad.

Ahora hay que pasar 2 meses de incubadora, pero todo va a andar bien, nació en el mejor lugar del mundo y en una familia donde la pulsión de vida es infinita.

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