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En los últimos años vemos cómo se multiplican los cargos que terminan afectando siempre al vecino: aumentos de tasas, 2% al combustible y ajustes permanentes que golpean directo al bolsillo.
Ahora aparece otro dato que merece ser discutido con seriedad: el destino del dinero de las fotomultas.
Seamos claros: los controles viales son necesarios. Nadie discute que cruzar en rojo, invadir sendas peatonales o usar el celular al volante está mal. Las normas están para cumplirse.
Pero el problema no es el control. El problema es qué se hace con la plata que se recauda.
Hoy, según el contrato vigente:
_45% de cada multa queda en el Municipio
_45% se lo lleva una empresa privada que ni siquiera es de Pehuajó
_10% va a la Provincia
Traducido: solo el 45% del dinero queda en nuestra ciudad. El 55% se va afuera.
Para entenderlo mejor:
Una multa de $480.000 deja aproximadamente:
$216.810 para el Municipio
$216.810 para la empresa
$48.000 para la Provincia
Si multiplicamos esto por decenas o cientos de multas al año, la pregunta es inevitable:
¿Cuánto dinero de los vecinos termina financiando negocios privados fuera de Pehuajó?
Mientras tanto, se habla de “Estado presente” y de “cuidar a los vecinos”. Pero cuidar también significa administrar bien los recursos públicos.
Y existen alternativas reales:
Que el Municipio compre sus propios equipos de control vial
Que el mantenimiento se haga con recursos locales
Que el sistema sea administrado completamente por el Estado municipal
Pero lo más importante es para qué se usa lo recaudado.
Una propuesta concreta sería que el dinero de las multas —descontando solo costos administrativos— se destine a:
50% al Hospital Municipal y centros de salud
50% a instituciones educativas, asociaciones civiles y programas sociales
Con fondos auditables, transparentes y con control ciudadano.
Además, el Juzgado de Faltas debe volver a su función principal: garantizar justicia y debido proceso, no transformarse en una herramienta recaudatoria.
Esto permitiría:
Priorizar la seguridad vial
Evitar que las multas sean un negocio
Fortalecer salud y tejido social
Transparentar el uso del dinero público
Recuperar la confianza de los vecinos
Porque cuando la mayor parte de lo que pagan los pehuajenses termina fuera del distrito, no estamos defendiendo a la comunidad.
Estamos financiando negocios ajenos.

