Competir: ¿es posible?

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Había un profesor de educación física en los 70 que entrenaba en atletismo a sus alumnos haciéndolos correr con chalecos rellenos de arena que resultaban un enorme reto para aquellos físicos adolescentes. La lógica de ese momento (no sé si seguirá vigente) era que si se acostumbraban a correr con ese peso encima, cuando se los sacaran todos volarían en resistencia y velocidad.

Hoy, en esta época de apertura de importaciones y quejas de muchos sectores por esa política podría valer la imágen de aquel recuerdo.

Si bien hay muchísimas cosas para acomodar sobre todo desde lo fiscal – impositivo tanto desde el Gobierno Nacional, como las Provincias y los Municipios para que haya una competencia justa, puede servir para ilustrar.

Tampoco es para generalizar, porque hacerlo es renunciar a entender el problema, pero sí es muy gráfica con la actitud de empresarios de muchos sectores. Décadas de disfrutar de la comodidad de una Argentina cerrada al mundo y por ende sin competencia, cazando consumidores argentinos adentro de un zoológico, hoy se los escucha espantados con el nuevo escenario. Nunca entrenaron con ese chaleco de arena para prepararse y hoy se preguntan cómo seguir. ¿Como salir a competir cuando nunca lo hicieron? Cuando desde que nacieron están al calor cómodo de la incubadora del oligopolio argentino.

Los que entienden de negocios dicen que hay que mirar a los casos de éxito. Y, reiterando que hay mucho, demasiado que acomodar para que la competencia sea de igual a igual, hay un sector al que lo mandaron a jugar a nivel Premier Ligue sin siquiera sacarle el pesado chaleco del famoso costo argentino: es el sector agropecuario.

Sin ayudas, es más con todos los obstáculos posibles y alguno más también, el sector agropecuario salió a jugar y si bien no resultó el campeón de los campeones, les hizo partido a todos, le tocó perder pero también ganar que de eso se trata la competencia.

Tal vez tanta queja en los medios de algunos empresarios, debería redirigirse a los gobiernos en todos sus niveles pero para que mejoren la competitividad, y sobre todo a los protagonistas de ese milagro argentino que es el sector agropecuario. ¿Como hicieron para a pesar de todo competir, ganar, innovar, desarrollarse, mejorar, y finalmente ser reconocidos mundialmente?

Es una lección a la que le faltan muchos alumnos que hoy solo pululan por los rincones inconducentes de la queja.

Fuente: CampoInfo

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