Producción e impuestos: cuando el Estado se ensaña fiscalmente con la gallina que pone los huevos

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Toda sociedad necesita impuestos porque sin impuestos no hay Estado.

Pero no todos los impuestos afectan igual: algunos financian al Estado y otros destruyen la misma base que lo sostiene.

Y no todos los Estados saben el exacto límite entre atender las necesidades sustanciales de sus ciudadanos, y el de ahogarlos espantando inversión y poniendo en negro lo que debería ser blanco.

La producción en la región agropecuaria es esa base de sostén de los Estados.

¿Qué es producir, en términos simples?: producir es transformar recursos en bienes y servicios útiles:

trabajar, invertir, emprender, innovar.

El círculo entonces es pequeño: sin producción no hay ingresos, sin ingresos no hay impuestos, sin impuestos no hay Estado.

Pero muchos sistemas fiscales gravan!exageradamente a la producción de maneras tan diversas como creativas:

impuestos al trabajo formal, tasas municipales de dudosa legalidad, impuestos desmesurados a las empresas, impuestos en lugar de fomento a la inversión, retenciones a exportaciones

El problema es simple: producir se vuelve caro. Y si producir cuesta demasiado, se produce menos. Si se produce menos, se recauda menos. No es tan difícil.

El Estado sube impuestos para recaudar más, pero termina reduciendo la producción, y espantando la inversión que es quien paga esos impuestos y tasas.

Es como ordeñar una vaca sin alimentarla. Cuando los impuestos y las tasas al trabajo son altos: las empresas contratan menos, los trabajadores aceptan empleo informal, el Estado pierde recaudación y control.

La presión fiscal excesiva crea informalidad estructural.

También la inversión es extremadamente sensible a impuestos y reglas. Si el retorno esperado cae, el capital se va a otro lado, a otro sector o directamente no se invierte. Y sin inversión no hay productividad. Sin productividad no hay crecimiento real.

Los países, provincias y municipios inteligentes tienden a proteger y promover la inversión productiva.

Los que no lo hacen caen en la trampa de bajo desarrollo.

Como conclusión, los impuestos y tasas no solo financian al Estado: modelan la economía de un país, una provincia y un Municipio.

En economía, primero se crea la torta y recién después se discute cómo repartirla.

Porque sin torta, solo queda la pelea por las migas.

Fuente: CampoInfo

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