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A pesar de sentencias, perimetrales y denuncias de todo tipo, los delincuentes de siempre siguen haciendo de las suyas en Francisco Madero con más de 30 hechos que quedan en la nada. Ello, producto de las garantías judiciales y poca astucia para aprehenderlos en la reincidencia es lo que ha determinado que gran parte de la población se encierre, ponga cámaras, coloque alarmas o rejas, tenga perros y se turne entre los miembros de su familia para no dejar la casa sola.
Lo indignante es que además son violentos y no les importa nada, saben que nadie los toca. Nuevamente en el caso de mi familia quisieron atropellar por la espalda a mi padre, una de estas personas que tiene todo tipo de restricciones, y que semanas recientes a plena luz del día entró a robar a una vivienda y anexo comercial.
Lamentablemente los pedidos de aprehensión o detención llegan tan lento como una tortuga, al igual que los operativos que hacen en días y horarios hábiles para mostrar que hay controles, cuando todos sabemos que esta gente anda de noche y va directamente a lugares donde reside población vulnerable o las víviendas estan sin moradores. De hecho, este fin de semana ni siquiera hay a quien acudir en caso de urgencia, porque ni fiscales de turno en Pehuajo te atienden una llamada. A qué punto hemos llegado, en un mundo del revés donde te hacen hacer miles de trámites, te cuestionan el punto y coma del papeleo, viajes a uno y otro lugar, gastos de abogados, esperas por nada y amarguras que te quieren consolar con palabras bonitas cuando tu vida se viene abajo por el acecho de estos malvientes que sabemos quiénes son y hasta comercializan tus bienes por las redes tomándonos a todos como estúpidos. Eso si, te piden no nombrarlos por si te denuncian, porque ellos si tienen derechos humanos. Así es la vida mientras las autoridades se toman el fin de semana largo, la justicia no nos cuida y los políticos dicen que hacen lo que no hacen.
Marcela Pinedo

